sábado, 14 de abril de 2012

Lucho González (Grandes en Portugal V)


Luis (Lucho) Óscar González
19-I-1981, Buenos Aires
1´85 y75 kg
Centrocampista
Huracán, River Plate, FC Porto, Olympique de Marsella, FC Porto


Criado en los potreros de Parque Patricios, un humilde barrio bonaerense, Lucho empezó jugando, con nueve años, en el Hindú Club, a partir del que se incorporó al Unidos de Pompeya, compaginando el fútbol sala con el fútbol 11, pero a partir de los 13 años el fútbol entraría de forma mucho más seria en su vida, al incorporarse a la cantera de Huracán, y es que aunque no vivía lejos del estadio, para acudir a los entrenamientos debía tomar el autobús y en su casa no siempre había dinero para ellos (incluso su padre debió compartirlos con él para ir al trabajo).
El esfuerzo mereció la pena, y con 19 años, el 29 de abril del 99, Lucho debutó con el primer equipo de Huracán frente a Racing. Aunque esa temporada acabó con el descenso del equipo de Corrientes a la serie B, ya con Lucho plenamente afianzado en la plantilla, al año siguiente el equipo volvería a la primera división, y se abrirían nuevas puertas para el jugador.
Aunque el jugador llegó a viajar incluso a Europa debido a una oferta del Chatearoux francés, al final no se concreta este fichaje y Lucho regresa a Argentina, en un paso que se revelaría definitivo en su carrera, incorporándose a River Plate en el año 2002, en sustituci´n del Chacho Coudet (que ese año llegó al Celta) y con los millonarios llegaron los títulos (dos clausuras), el reconocimiento del fútbol argentino y l convocatoria con la albiceleste (entrenada entonces por Marcelo Bielsa) con la que jugó la copa América del 2003 y las olimpiadas de Atenas en las que se colgó la medalla de oro.



Después de todos estos éxitos y de su importacia en el juego de River, era cuestión de tiempo que llegase a un equipo europeo, y como casi siempre, el FC Porto de Jorge Nuno Pinto da Costa tuvo la habilidad de haber fichado a un gran jugador, como si fichase a un jugador más, y por supuesto pagando el precio mínimo por el valor adquirido.
En Portugal, el Comandante (apodo puesto en Portugal por la manera de celebrar los goles poniendo la mano en la frente; aunque el argentino confesó que realmente hacía ese gesto como si buscase a su familia) no tardaría nada en convertirse en la gran referencia de los dragoes, dirigiendo el centro del campo blanquiazul con gran éxito, puesto que sus cuatro primeras temporadas culminaron con el tetracampeonato. Ya en su primer año demostró su calidad, jugando 30 partidos en los que marcó 10 goles y en el 2009 se convirtió en el capitán del equipo, hasta su venta al Olympique de Marsella por 18 millones de euros (realmente poco dinero para lo que se podía pedir por él, teniendo en cuenta que Lisandro López, compañero suyo desde su llegada a la Invicta, salió por bastante más dinero). Aunque con el OM no acabó de desplegar el mismo nivel que en la capital del Duero, Lucho sí fue un jugador importante en el  doblete del equipo marsellés (liga y copa de la liga) después de muchos años de sequía. Pero el bonaerense no acabó de sentirse cómodo en Francia y en el pasado diciembre tomó el camino de vuelta en dirección a Oporto, recalando en los dragoes a un precio muy inferior al que fue vendido a la escuadra Francesa (algunas informaciones hablan de 3 millones mientras otras afirman que ha llegado a coste cero, sea como sea, es un precio ínfimo teniendo en cuenta lo que habían pagado los franceses y el enorme nivel del jugador
Su vuelta a los dragoes ha coincidido con la recuperación del equipo, ya que ha tardado en hacerse con la titularidad en la medular, y el liderazgo del equipo a la hora de construir el juego del equipo.  Y es que Lucho es un todocampista que hace el fútbol sencillo, pragmático, mesurado, lo cual no debe confundirse con falta de brillantez; un jugador con mucho recorrido que, sin ser un 10 estricto ni un medio con características más defensivas, asume la responsabilidad de dirigir al equipo, siendo la referencia de la medular, ofreciendo equilibrio en todas las zonas del centro del campo, aprovechando su ubicuidad y su visión de juego, desde donde distribuye el juego a un lado y al otro con una amplia gama de soluciones; bien sea con pases cortos y apoyos rápidos a sus compañeros o con pases en profundidad a la espalda de las defensas rivales. Del mismo modo Lucho, al jugar con bastante libertad,  es un jugador de fácil llegada al área desde segunda línea que finaliza las jugadas con gran eficacia, así como posee un poderoso disparo lejano que no duda en poner en práctica en cuanto tiene la más mínima oportunidad.


Pero sobre todo el jugador argentino posee una enorme capacidad de liderazgo que le otorgan una enorme influencia en el equipo, es una mezcla de garra y calidad, cuyas cualidades ofensivas y su intensidad lo convierten en pieza clave de los dragoes tanto dentro del campo como en el vestuario. Sin duda alguna, con este regreso del Comandante el equipo blanquiazul se ha apuntado un gran tanto al recuperar a un jugador en plena madurez y con mucho fútbol que demostrar.

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