jueves, 26 de abril de 2012

Vítor Pereira: ¿Merece renovar?


Para mí, la peor característica del fútbol portugués, pero con muchísima diferencia, es la incapacidad para encontrar continuidad a cualquier proyecto. Verano a verano, la liga portuguesa se convierte en un mercado continuo en el que todo se vende, se cambia, se incorpora, se descarta, se vende después de comprar o se venden tantos por cientos de un jugador a un fondo de inversión, a una empresa de representación de jugadores a una agencia de no sé qué más, pensando en vender próximamente y recuperar el tanto por ciento multiplicado por dos o al menos no perder dinero si el negocio no ha salido como se pensaba en un inicio. Encontramos jugadores que por la mañana prueban en las islas Azores con un club y por la tarde están fichando en Leiria (caso de Djaniny este verano, por cierto, incorporado a mediados de esta temporada al Benfica con vistas a un posible equipo B para la siguiente), los equipos, incluyendo los grandes, incorporan docenas de jugadores cada pretemporada, jugadores que después ceden, recuperan, vuelven a ceder en enero y cuando todavía no se han incorporado al club ya se les está buscando salida porque los equipo continúan buscando más refuerzos.
¿Adónde quiero llegar con esto? Pues justamente a que la permanencia de Vítor Pereira y de Jorge Jesús en sus banquillos, por lo menos aportaría un poco de  continuidad y la idea general de llevar adelante un proyecto con unas ideas básicas establecidas en las últimas temporadas.


Durante los últimos años, no es que se le pueda achacar tanta movilidad al FC Porto, pero correrá el riesgo de no renovar a un entrenador campeón en un año en el que, justamente, sí ha habido movimientos en la plantilla del equipo blanquiazul. No sólo su entrenador abandonó el timón del equipo al final de la pretemporada, sino que en las últimas horas del mercado quien lo hizo fue su goleador, Radamel Falcao (Después de su rendimiento en la liga española, dudo que alguien tenga alguna duda sobre su nivel), sin contar con los que pensaban salir y tuvieron que quedarse a disgusto, casos de Álvaro Pereira o Rolando. Y todavía en el mercado de invierno continuó el movimiento con las salidas de Belluschi o Guarín, que si bien es cierto que no estaban teniendo una actuación muy brillante durante esta campaña, tampoco las lesiones les dejaron hacerlo, habían sido jugadores básicos durante las últimas temporadas en la medular.
Así que pese el fracaso de la Champions, que sí queda en el debe de Vítor Pereira, y viendo la inestabilidad en la plantilla de los dragoes, tampoco podemos calificar la temporada como un fracaso si finalmente consiguen la liga, y aunque seguramente haya salidas en el mercado de verano (¡como no!), siguiendo la línea que impera en la Invicta ya se han incorporado a algunos de los sustitutos de los jugadores que abandonen el equipo (casos de Mangala, Iturbe, Danilo, Alex Sandro) y que, en la próxima temporada, no necesitarán ese periodo de adaptación sino solamente dar un paso adelante en la responsabilidad, situación que podría aplicarse al propio entrenador que, después de esta temporada –y la temporada siguiente a haberlo ganado todo siempre es muy difícil de gestionar - por lo menos, este año parece haberse ganado su continuidad.
Ahora bien, Vítor Pereira sabe que la afición le va a exigir un estilo de juego definido, y no este carácter dubitativo que ha mostrado a lo largo de esta campaña, dominar los partidos y no resolverlos por golpes de clase, continuidad en los buenos resultados y en el nivel de juego, generar confianza en los aficionados evitando tropiezos inesperados y realizar una campaña europea decente.

Las sombras de, sobre todo Leonardo Jardim, Domingos Pâciencia –aunque el entrenador de Leça da Palmeira ya ha advertido que probablemente entrene fuera de Portugal la próxima temporada-, de Sérgio Conceiçao o de Pedro Emanuel (aunque el final de temporada de la Briosa haya enfriado muchísimo su nombre) será muy alargada, pero el reto de conseguir títulos el próximo año es muy apetecible para que, en caso de lograrlo, el entrenador de Espinho dé un golpe encima de la mesa y demuestre su capacidad para dirigir a un gran equipo con éxito.
Como siempre digo, veremos lo que sucede, aunque no lo veo sencillo con tanta presión a su alrededor a la espera de que cometa un error para sacarlo del medio cuanto antes, siguiendo con el carácter devorador de los tres grandes de la liga portuguesa con los técnicos, sobre todo si son portugueses, a los que se exige y ataca con más virulencia que a técnicos extranjeros.

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