martes, 1 de mayo de 2012

Ricardo Carvalho (Grandes Jugadores VII):

Ricardo Alberto Silveira de Carvalho
18-V-78, Amarante
1´83 y 78 kg
Defensa Central
FC Porto, Leça, Vitótia Setúbal, Alverca, FC Porto, Chelsea, Real Madrid



Sin duda alguna esta temporada 11/12 está siendo, de largo, la peor en toda la carrera de este extraordinario central, tanto en su aspecto deportivo como personal; pues su salida de la selección portuguesa no se produjo del mejor modo –ni del más adecuado para alguien que ha dado tanto al equipo de las quinas-, ni su segunda temporada en el Real  Madrid está transcurriendo como la anterior, ya que entre las lesiones y partidos –los escasos que ha disputado- en los que ha rendido muy por debajo de lo esperado, nadie se sorprendería de que esta vaya a ser su última temporada vestido de blanco, y tal y como están las cosas, incluso vestido de corto. Pero ya sabemos que, a veces, las exigencias del presente hacen que el fútbol sea poco agradecido cuando el año pasado todo el mundo reconocía la implicación del jugador a su llegada a Madrid, la segunda juventud que parecía vivir no sólo con su gran temporada en el equipo blanco sino también en la selección portuguesa. Por eso mismo, esta última temporada no debe, en absoluto, empañar lo que ha sido una extraordinaria carrera que ha convertido al central de Amarante en uno de los referentes de su posición en el fútbol mundial de los últimos años.

Formado en el club local de Amarante desde los 12 años, ya desde que fue llamado a las selecciones nacionales inferiores con 16 años llamó la atención de los grandes equipos de Portugal, decidiendo ingresar en el FC Porto con 18 años. Para foguearse en su salto al profesionalismo –estamos en la temporada 97/98-Carvalho fue cedido al Leça, equipo con el que jugó 22 partidos colaborando con la permanencia en la primera liga portuguesa..



Después de haber estado cedido en el equipo de Leça da Palmeira, Carvalho se reincorporó al primer equipo del FC Porto, porque el presidente Pinto da Costa se empeñó en que acompañase a los, por entonces centrales titulares del equipo, Aloisio, su futuro compañero en la zaga de los dragoes, Jorge Costa, y Joao Manuel Pinto, frente a la elección del entonces entrenador Fernando Santos, que era Ricardo Silva, sin embargo esa temporada participó muy poco, y el club decidió volver a cederlo para que acumulase minutos y experiencia. Así que después de su paso por Setúbal y Alverca, no sería hasta dos años después cuando regresaría a la ciudad Invicta, pero entonces la historia sería ya bien distinta, jugando en su primer año 35 partidos y dando el salto definitivo hacia la fama con la llegada de José Mourinho al banquillo blanquiazul. En compañía del actual entrenador del Cluj, Jorge Costa, Carvalho se convertiría en uno de los defensas centrales más deseados del mundo, incorporándose, después de haber logrado dos ligas consecutivas, una UEFA y una liga de campeones, en el año 2004, al Chelsea, acompañando al entrenador de Leiria, a cambio de una cantidad que, entonces, parecía desproporcionada, únicamente al alcance de alguien que pretendiese romper el mercado, y que nadie creía que el jugador valiese: 30 millones de Euros, que ni siquiera el Real Madrid, entonces también muy interesado en él, se atrevió a poner sobre la mesa.
 En Londres no tardó disipar todas las dudas sobre lo acertado de dicha inversión, y rápidamente se impuso en el centro de la zaga de los blues en compañía de John Terry, central al que, y esto es solamente mi opinión, mejoró enormemente, aportándole una seguridad, tranquilidad y confianza que no sólo convertirían la zaga del Chelsea en un fortín sino al central inglés en el importantísimo jugador que ha sido desde entonces en el fútbol inglés. En todos sus años en el equipo de Stamford Bridge, antes y después de la salida de Mourinho, presentó un altísimo nivel de juego siendo absolutamente insustituible en el equipo blue hasta su definitiva salida con dirección a España.
La seguridad y confianza que Mourinho poseía en el central de Amarante , con el que también había tenido algún conflicto en el equipo londinense, hizo que el Real Madrid no encontrase ningún problema en su edad (32 años) para desembolsar alrededor de 13 millones de Euros para reforzar una vez más el centro de la defensa; ya sabemos los innumerables problemas que ha habido siempre en la casa blanca para tener un central de garantías desde los años 90, y a su llegada disipó rápidamente las dudas, aportando su estilo imperial a la defensa blanca, con rapidez, limpieza, veteranía bien entendida, intentando templar el fuego de su compañero en la zaga, Pepe, y aportando al Real Madrid la calma defensiva necesaria para no tener que estar pendientes de la retaguardia y poder generar juego de ataque organizado ya desde la parcela defensiva.

Con la selección nacional debutó en el año 2003, siendo entrenador Luiz Felipe Scolari, heredando el legado de su ídolo y referente, así confesado por él, Fernando Couto, a quien apartó de la titularidad en la Eurocopa del año siguiente. Y es que en las últimas grandes competiciones sólo había un miembro del centro de la defensa que no se tocaba, y todos sabemos que en los últimos año Portugal ha tenido extraordinarios jugadores en esa posición: en el 2004, su compañero fue Jorge Andrade, Fernando Meira lo sería en el mundial de 2006, en la Eurocopa de Suiza y Austria estaría Pepe a su lado y en el pasado mundial de Sudáfrica, ese puesto le correspondería a su heredero, tanto en el FC Porto como en la selección, Bruno Alves. Después del encontronazo con Paulo Bento que le llevó a abandonar una convocatoria de la selección, y sus posteriores declaraciones a la prensa atacando al seleccionador, se antoja difícil que pueda volver a jugar con el equipo de las quinas, aunque tampoco es ese el final que se merece el jugador después de su aportación al equipo nacional.

No es Carvalho un central muy corpulento ni especialmente físico, y en cambio ha triunfado plenamente en un fútbol que destaca justamente por esa cualidad y en la que la mayoría de los equipos suele tener delanteros de ese estilo; de hecho, el propio jugador ha declarado en varios momentos de su carrera que en sus inicios querría haber desarrollado más esa característica, sin embargo, el central portugués ha tenido la habilidad para fortalecer aún más sus virtudes y hacer de ellas la base por la que destacaría su juego; ligereza, rapidez, limpieza para desarmar a los delanteros rivales, riesgos bien tomados para hacer cruces al límite, anticipación, inteligencia en el posicionamiento, gran cultura táctica, elegancia y clase, esas son, en síntesis, las características que cualquiera que haya visto jugar a Ricardo Carvalho destacaría de él.

Así pues, sin duda alguna, estamos ante uno de los grandes defensas de los últimos años, un jugador que supo imponer sus cualidades y hacer de ellas un modelo para convertirse en una referencia para cualquier central que se precie al que, teniendo en cuenta su personalidad y dedicación al fútbol, no sorprendería encontrar próximamente en un banquillo.

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