jueves, 12 de julio de 2012

Bruno Alves (Portugal Exporta XI)


Bruno Eduardo Regufe Alves
27-XI-81, Póvoa de Varzim
1´89 y 83 kg
Defensa Central
Farense (cedido por el FC Porto), Vitória Guimaraes (cedido por el FC Porto), AEK de Atenas cedido por el FC Porto, FC Porto, Zenit de San Petersburgo.



En la semifinal de la pasada Eurocopa 2012, vimos a Bruno Alves “repartiendo estopa” en el eje central de la defensa –dejemos a un lado su fallo en la tanda de penaltis, que puede pasarle a cualquiera y él es un buen lanzador a balón parado-, y daba la impresión de ser el típico central contundente, poderoso por alto y menos hábil con el balón a ras de hierba.
Pero no olvidemos que hace un par de temporadas el Zenit de San Petersburgo puso 24 millones de euros sobre la mesa para hacerse con sus servicios y ponerlo a las órdenes de Spalleti, y que desde hacía varios años su nombre se barajaba en las agendas de muchos grandes europeos, aunque los 30 millones que, en su momento, exigía Pinto da Costa para dejarlo salir de la Invicta, así que, independientemente de quién es su representante –creo que no hae falta citar su nombre-, no debemos subestimar las condiciones de este jugador que a lo largo de su carrera ha evolucionado de un modo espectacular ya que, al inicio de su carrera, era calificado por la propia prensa portuguesa como violento, negligente o poco inteligente en el campo (ni me invento ni exagero ni un solo calificativo) para, con el paso del tiempo convertirse en un central mucho más seguro, difícil de superar en el juego aéreo, diligente en sus movimientos defensivo y que, manteniendo su competitividad e ímpetu ha visto disminuir su número de tarjetas y jugadas conflictivas a la misma velocidad a la que aumentaba su prestigio a nivel europeo.



Bruno Alves es hijo de un antiguo jugador de fútbol, Washington Alves, que jugó en el Varzim, y en la villa poveira, acabó casándose y afincándose. Sus tres hijos son también futbolistas; además de Bruno, Geraldo juega en el Steaua y Júlio Alves ha jugado –más bien poco- en el Besiktas, pero al ser representado por Gestifute, no tardaremos en verlo colocado en algún buen equipo; de hecho, creo que sus derechos estaban en el Atlético de Madrid en aquel extraño movimiento de finales de la pretemporada pasada que situó a Falcao y a Pizza en el equipo colchonero y a Rúben Micael en el Zaragoza, con el Sporting Braga de por medio-.
Así pues, su formación como jugador tuvo lugar en el Varzim hasta su incorporación al C Porto, con 18 años, y a partir de ahí, una vez acabado su etapa como juvenil (júnior en Portugal) comenzó su etapa de cesiones (esa de la que tantas veces hemos hablado), pasando por el Farense, donde hizo su début en la primera liga –durante dos temporadas-, el Vitória de Guimaraes e incluso una temporada en el AEK griego, para a partir del año 2005, ir integrándose paulatinamente en el FC Porto hasta hacerse con la herencia y el brazalete que hasta el momento portaba Pedro Emmanuel, que ya había heredado de otros centrales clásicos como Aloisio o Jorge Costa.
Una vez reintegrado a la disciplina del FC Porto, con la llegada de Jesualdo (a ver si alguna vez se le reconocen sus enormes méritos como reconstructor de FC Porto post-Mourinho), comenzó la evolución del rudo y, a veces, poco equilibrado, central al jugador maduro, eficaz y efectivo que vimos en los últimos años en los dragoes y que lo llevó, en el año 2007, a la selección nacional, lo cual no es fácil en un país en el que en los últimos años posee varios jugadores de altísimo nivel.



Al contrario de otros jugadores que, según van ampliándose sus responsabilidades, les cuesta asumir un lugar preponderante en sus clubs, Bruno Alves ha ido asumiendo mayor calma, confianza, espíritu de liderazgo, que atemperado sus impulsos y lo han convertido en un jugador de referencia que ha cambiado el parecer de buena parte de sus detractores.



Además de sus buenas cualidades defensivas, algunas ya comentadas como su dominio del juego aéreo –defensivo y ofensivo-, su gran sentido posicional que le evita dejar al descubierto su aparente lentitud, o capacidad de reacción, ha añadido la capacidad de medir sus entradas, de corregir errores de sus compañeros, colocar la defensa… Del mismo modo se ha revelado como un gran lanzador de golpes francos, añadiendo, a su potencia de disparo, la colocación del jugador que sabe que el trabajo es la base del triunfo en el fútbol.



Aunque en Rusia le está costando un poco recuperar el espacio que había alcanzado en o Dragao, y quizá no era el destino que en un principio él había esperado, está llegando a su madurez y, con el ocaso de Ricardo Carvalho, y el empujoncito que, de momento, parece faltarle a Rolando, es el momento para que Bruno Alves alcance la posición determinante en el fútbol portugués.

Un vídeo con sus virtudes



Otro con sus defectos



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