lunes, 8 de febrero de 2016

Kevin Gameiro y Portugal


Es curioso que una de las consultas más habituales en este blog afectan a un jugador que, realmente, no tiene relación directa con el mismo, como es Kevin Gameiro, O sí, porque su apellido delata el origen portugués del actual jugador del Sevilla, Pero ahí se quedan las cosas.

Para aclarar algunos términos:


Kevin Gameiro nació en Senlis, situado en la región de Picardía. Norte de Francia.

Su padre Dominique Gameiro, fue futbolista de cierto nivel. Entre otros equipos jugó en el Chantilly (Ver más aquí y aquí), pero su padre también es francés de nacimiento.

El origen portugués procede de su abuelo, pero el vínculo con el país vecino es mínimo. El propio jugador reconoció en una entrevista al diario Record que ni habla portugués ni siquiera estuvo alguna vez allí (más allá de los motivos deportivos)

En esa misma entrevista, el propio jugador reconoce que Carlos Queiroz tanteó su posible incorporación a la selección de las Quinas durante su etapa en el Lorient (el equipo que lo dio a conocer al gran público, antes de su fichaje por el PSG), pero que declinó hacerlo.

En algún momento sí parece que tuvo alguna duda, pero da la impresión de que estaba más relacionada con la tardanza en su convocatoria con los bleus que en su verdadero deseo de representar a Portugal. (Ver más aquí)

El jugador ha aclarado más de una vez sus orígenes. Francés con un abuelo portugués. Más allá de esta situación, poco hay más que añadir. 

El hecho de que sus orígenes portugueses provengan de uno de sus abuelos distingue su caso de otros jugadores franceses que sí aceptaron jugar con las selecciones inferiores de Portugal y que ya han dado el salto a la selección AA como Anthony Lopes o Raphaël Guerreiro.

Por si a alguien le interesa el tema de los jugadores "naturalizados" o con orígenes familiares en Portugal, aquí encontrará más información..


viernes, 5 de febrero de 2016

Decepciones (Jugadores que no rinden fuera de Portugal)

La cara de Jackson no era la misma en su presentación con el club chino
El fichaje de Jackson Martínez por Guanzhou Evergrande, más allá de una nueva muestra del poderío de Jorge Mendes, invita a reflexionar en los fichajes fallidos, en las opiniones del día a día, o de lo que sucede a lo largo de una temporada y que llevan a a los aficionados o a la prensa a elevar a los altares a una serie de jugadores que, una vez consumado el traspaso, no demuestran sus cualidades ni rentabilizan la inversión.

En este modesto blog se ha alabado a muchos jugadores que, de leer hoy lo escrito en su momento, invitaría a no volver por aquí durante un tiempo.
El propio Jackson es un buen ejemplo. ¿Cómo explicarle a un aficionado del Atlético de Madrid que el Cha cha cha es un nueve de garantías cuando está completamente seguro de que el equipo chino les ha quitado un peso de encima?
Jackson llegó siendo un completo desconocido al FC Porto desde Jaguares de Chiapas. Además lo hizo para sustituir a Radamel Falcao, por lo que no fue ajeno a la presión ni a las expectativas. La diferencia es que los goles entraron desde el principio y el jugador colombiano sólo tuvo que mantener la inercia positiva. 
Quienes no creen en las rachas o en jugadores de una temporada, desconfiamos del cafetero desde el principio. Pero ni fue una racha ni el jugador se apagó, ni siquiera fue Jackson un 9 rematador sin mayor participación en el juego del equipo, es más, lideró el equipo en una época menos positiva para ellos, quizá en la peor de las últimas décadas.

Enzo en épocas mejores
Otro tanto sucede con Enzo Pérez, llegado al Benfica con polémica (su primer año jugó cedido en Argentina y en el segundo se negó a incorporarse al equipo), y de ser un volante del montón, se reconvirtió en el carril de 8, como un todocampista de raza (estilo Augusto Fernández) capaz de sostener al Benfica después de la salida de Nemanja Matic.
Un aficionado del Valencia se estará preguntando si esos 25 millones se invirtieron porque a Peter Lim parece darle igual gastar ocho que ochenta.
Quienes vieron al ex de Estudiantes de la Plata en A Luz saben que manejaba el aparentemente desequilibrado centro del campo del Benfica, dirigiendo el juego ofensivo y tapando agujeros cuando el equipo se veía desbordado a la contra en sus oleadas ofensivas. Enzo cerraba, repartía y dirigía. En Mestalla, es un jugador más, no comete errores de bulto, pero no aporta ni la mitad que en su periodo en Portugal.

Sí, sí, Rodrigo fue el 9 de la selección Sub 1
Y qué decir de Rodrigo Moreno que explotó de la mano de Jorge Jesus en un periodo difícil para las aguias, coincidiendo con un bajón de Rodrigo Lima como goleador y que ve su nombre asociado a todo tipo de críticas en Valencia. Tampoco las lesiones han ayudado al canterano del Celta en su debut en la Liga, y probablemente no valga los millones invertidos por Peter Lim (de hecho el magnate singapurense se hizo con sus servicios y los de André Gomes a título personal antes de comprar el Valencia), pero sí es un jugador de nivel, rápido, intuitivo, inteligente en sus movimientos, asociativo... Pero las cosas no están saliendo.
¿A quién se le cuente que Danilo Barbosa fue uno de los mejores jugadores del pasado mundial sub20 y que era la base del Sporting Braga del año pasado puede darle la risa? Si, además, se le añades que Aderlan Santos era uno de los cinco mejores centrales de la liga, su idea sobre el nivel de la liga NOS no sería muy favorable para la misma. Pero ni Portugal es España, ni Braga es Valencia, ni hay la misma presión, los mismos intereses, ni siquiera el jugador tiene el mismo valor en uno y otro equipo.

Siguiendo con el equipo Che, casos aparte son los de João Cancelo y Rúben Vezo. El primero forma parte de un grupo de jugadores overrated, tipo Pizzi, Ivan Cavaleiro o Nelson Oliveira, como sucede en España con canteranos del Real Madrid, sobre todo, y del Barcelona en menor medida. Suelen ser canteranos de equipos grandes, con participación habitual en selecciones inferiores a los que se valora precipitadamente y que, sin entrar apenas en la rotación de sus equipos, acaban en traspasos que ni siquiera protagonizan ellos sino sus representantes a equipos que les quedan grandes en su desarrollo deportivo actual. Cancelo quizá sería titular esta temporada en el Benfica teniendo en cuenta muchas variables, su estado físico y la apuesta habitual de Rui Vitória por jugadores jóvenes. El Valencia, este Valencia convulso, se lo está comiendo. En un equipo menor, con un ambiente más calmado, su rendimiento sería exponencialmente mejor.
Rúben Vezo es un caso distinto, jugador que despunta en un equipo menor, captado por un buen scouting, y que sin brllantez, ha acabado cumpliendo. Con un par de años de rodaje en primera división, seguro que sabríamos si Vezo tiene nivel para un equipo con aspiraciones, para jugar en primera (Zé Castro es el mejor espejo para mirarse) o no estaría a la altura. En estas condiciones (salto muy grande, presión excesiva, tensión institucional) será difícil que el jugador desarrolle todo el fútbol que lleva dentro.

A Cavaleiro le está costando encontrar minutos en el Mónaco

Iván Cavaleiro, ahora suplente en el Mónaco, es un buen ejemplo de lo comentado con Cancelo. Después de una temporada correcta con el Deportivo (muy bien en el regate y aproximación, negado de cara el gol), no busca continuar en el equipo gallego o en otro equipo de primera división sino que acaba protagonizando un traspaso millonario al Monaco. ¿Resultados? Pocos partidos pese a realizar una pretemporada más que correcta. Peor le ha ido a Hélder Costa, jugador con menos bagaje todavía que el extremo vilafranquense. Y es que Bernardo Silva sólo hay uno, e incluso a él le cuesta, porque su caso es muy parecido al de cualquiera de ellos, o al que puede realizar en el futuro Renato Sanches, por el que llegan repetidas ofertas al Benfica que sigue estirando la goma para ver hasta dónde puede llegar.

¿Cómo se puede asegurar entonces que fichar a Nico Gaitán por unos 30 millones de euros es una buena inversión, o que los 20 millones que el Sporting Braga pide por Rafa Silva, los vale el jugador? ¿Por qué André Gomes, contestadísimo en el Benfica, sí que ha dado muestras de su nivel y Aderlán, Danilo, Cancelo y Rodrigo no rinden? La complicadísima situación deportiva que vive el Valencia no ayuda mucho. Puede servir como coartada -tampoco lo hacen Abdennour, Mustafi, Negredo o Parejo- y a la vez como ejemplo de todo lo contrario; un jugador debe rendir en cualquier momento y esta mala situación deportiva les ha dado la opción de jugar que, quizá en una situación más favorable, no hubiesen encontrado, o despachar el tema con la sencilla frase de no tienen nivel ni para el Valencia ni para la Liga española...

Foto en la playa, porque de Espinho no es fácil
encontrarlas en el césped


Otro tanto pueden pensar los aficionados del Málaga de Flavio Ferreira y Fábio Espinho, en el Betis de Salvador Agra, en el Deportivo de Postiga, Pizzi o Nelson Oliveira (el caso de Evaldo está más allá de toda explicación razonable) o el Rayo de Licá por ejemplo.


Nolito también tuvo sus dificultades en el Benfica,
hoy jugaría en cualquier equipo del mundo.
Démosle la vuelta a la tortilla y preguntémonos por qué los jugadores españoles no triunfan en esa liga de tan poco nivel, entonces, como la portuguesa: Tello, Capel, Bueno, José Ángel, Roberto, Reyes, Capdevila, Nolito, Jeffren, Zapater, Ustaritz, Balliu, Fran Mérida, Aarón Ñiguez, Campaña, Andrés Fernández, Joan Roman, Borja López Adrián López... Claro que Reyes tuvo sus buenos momentos, Javi García sí que fue indiscutible o Marcano está a buen nivel, Queda Casillas, claro, que ni fu ni fa, aunque para el hype y la inversión...

miércoles, 3 de febrero de 2016

Apuntes rápidos sobre el nuevo Sporting


Desde que se confirmó la noticia del fichaje de Jorge Jesus al Sporting, apenas ha habido otros temas de debate en el fútbol portugués. El hecho de ver al técnico de Almada con el león en el pecho todavía no parece haber sido digerido completamente en la otra orilla de la segunda circular, y a lo largo de todo el año ha habido acalorados “cambios de impresiones” entre dirigentes de los tres grandes que ha acabado derivando en una “guerra soterrada” de fichajes entre ellos con el equipo de Alvalade siempre en el ojo de la tormenta.
Tanto ruido mediático y social han eclipsado una realidad que, con la mitad de la temporada superada, parece más que evidente, con el Sporting encaramado en la primera posición de tabla clasificatoria: el salto de calidad y competitividad de los leones es evidente, son claros candidatos al título de liga y no va a ser fácil que sus rivales no sólo logren superarlos en la clasificacion sino en sus duelos directos.
El “especial” carácter de Jesus, impide ver, en muchas ocasiones, el bosque de su enorme trabajo en Alcochete. Su apodo, más o menos irónico, de “mestre da tática” tiene más sentido que nunca en este caso y, sobre todo, la característica que define al extécnico del Benfica: su capacidad de convicción. Trabajar y cambiar la cabeza de sus jugadores y el alma del propio equipo lisboeta. Jesus tiene la inusual capacidad de convencer a sus jugadores de que pueden ganar todas las competiciones, de convertir un equipo acostumbrado a dejar buenas sensaciones en un tercio de la temporada y a desaparecer en las grandes citas en un grupo motivado y competitivo.


Inestabilidad institucional. ¿Cuál es el proyecto?

Cúando Bruno de Carvalho llegó a la presidencia del club después de la breve etapa de Godinho Lopes, el Sporting vivía una etapa de dificultades económicas que le impedían acceder al mercado con garantías, y que coincidió con un  omento en el que FCPorto y Benfica realizaban importantes transferencias de jugadores que los convertían en un escaparato obligado para todos los equipos europeos.
Godinho Lopes intentó emular a sus dos rivales acudiendo al mercado sudamericano o al de los Países Bajos para buscar jóvenes promesas que se pudiesen revalorizar en el equipo lisboeta. Pero prácticamente ninguno de estos jugadores ha tenido éxito en el club. Bruno de Carvalho ha nadado entre dos aguas a la hora de confeccionar el equipo, buscando en mercados emergentes (MLS) y a la vez tentando a jugadores de cierto renombre para que aporten fútbol y experiencia. Pero ni el marcado es sencillo ni el club ha acabado tampoco de acertar ni en el campo, ni en los banquillos.
Así que después de la tormentosa relación con Marco Silva, desde la zona noble de Alvalade se ha empezado esta nueva casa por el banquillo. Y ahí aparece Jorge Jesus, como líder del vestuario, para empezar. Y, claro que sí, es absolutamente innegable, como cuchillada a su gran rival.
 Otra cosa muy distinta es la polémica constante que hay alrededor del presidente, declaraciones, contradeclaraciones, opiniones, broncas.... y ¿qué es lo que hace el presidente de un equipo en el banquillo y no en el palco, que es su sitio?
Lo cierto es que analizar la presidencia de Bruno de Carvalho daría para mucho más de lo que aquí se intenta exponer.



¿A qué juega el Sporting?

Aunque en los últimos años no han dominado las categorías juveniles como antaño, la Academia de Alcochete no ha dejado de fabricar buenos jugadores que en las últimas temporadas se han ido incorporando con más o menos minutos al primer equipo leonino. Es cierto que no ha salido un jugador que marque las diferencias, pero sí han producido jugadores de excelentes condiciones a los que sólo les faltaba romper al primer nivel. Nadie dudaba de la calidad de Adrien Silva o de João Mário, sin embargo la indolencia del equipo parecía afectarles a ellos, capaces de hacer exhibiciones de primer nivel y de diluirse el resto de la campaña. Jesus les ha dado galones y entregado las llaves del equipo y su rendimiento ha crecido exponencialmente y con regularidad, que era el gran déficit del equipo.
Además de superar a sus grandes rivales en los duelos directos, este nuevo Sporting se ve en partidos atascados, como el de la pasada jornada frente a la Académica, solventados con oficio en un mal partido cuando en temporadas precedentes, con suerte, hubieran acabado empatando un partido en el que mostraron una superioridad frente a su rival que no supieron concretar en el campo. El Sporting compite, cree, y además juega. Eso es una evidencia.
No tiene sentido que Jorge Jesus convierta al Sporting en una réplica de su Benfica campeón. Sus mimbres en Alvalade son distintos. El Sporting es más poderoso por el centro que por bandas, y solventa la falta de figuras de relumbrón, tanto en el juego como en ascendencia en el vestuario, con un bloque más compacto muy comprometido con las ideas de su técnicos y ciertos jugadores asumiendo un rol más relevante que en años anteriores (Patricio, Adrien, João Mário, el propio Slimani)
Los fichajes de jugadores con experiencia, Barcos, Aquilani… muestran la búsqueda de referencias en el vestuario leonino, jugadores acostumbrados a convivir con la presión y a descargar a otros compañeros de esa exigencia de comandar el equipo. Jesus asume todo el protagonismo fuero del campo, pero necesita la coartada del césped para seguir manteniendo su discurso en las salas de prensa.


Presente inmediato y futuro cercano.

La mejor carta de presentación para el proyecto de Jorge Jesus es ganar, y esta temporada está más cerca que nunca en los últimos años de conseguirlo. Por juego, por fortaleza y, tampoco podemos negarlo, porque FCPorto y Benfica no están al nivel de otros años o, para decirlo de otro modo, viven una etapa de transición.
Ganar implica dar un golpe encima de la mesa. Presentarse en primer plano y tener crédito para el futuro. Quedarse a las puertas podrá verse de dos formas: un prometedor inicio de un futuro mejor, o una oportunidad perdida que no se podrá recuperar.

Para el aficionado imparcial, el regreso del Sporting es la mejor noticia posible para disfrutar de la Liga NOS de una forma que hacía años que no se disfrutaba

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