martes, 17 de mayo de 2016

Convocatoria de Portugal para el Europeo 2016 (y análisis rápido)

Porteros: Rui Patricio, Anthony Lopes y Eduardo.
Defensas: Cédric Soares, Eliseu, Vieirinha, Raphaël Guerreiro, Pepe, Ricardo Carvalho, Bruno Alves y José Fonte. 
Centrocampistas: Willian Carvalho, Danilo Pereira, João Moutinho, Renato Sanches, Adrién Silva, João Mário y André Gomes.
Delanteros: Cristiano Ronaldo, Quaresma, Éder, Nani y Rafa Silva.

Fernando Santos es un seleccionador conservador. Lo ha demostrado siempre y los resultados lo avalan para mantener esta apuesta. Así que ni se esperaban sorpresas ni, lógicamente, las hay.
Así que, por una vez hay poca controversia en torno a la elección. Aclaremos, para los despistados que Fábio Coentrão está (cómo no) lesionado, al igual que Bernardo Silva o Tiago  (Atlético de Madrid) todavía no está recuperado.  Quizá la ausencia de Cancelo, (frente Cèdric Soares) y sí, aunque sorprenda fuera de Portugal, con el brutal hype de su fichaje por el Bayern, se discute la presencia de Renato Sanches, 
R¿Razones? Los juegos olímpicos, allí es un jugador más determinante de lo que, a priori, lo será en este europeo. William, Danilo y Adrién parecen partir con cierta ventaja (Recordemos lo comentado sobre Fernando Santos y su idea conservadora) y por si alguien no ha seguido la liga, Renato se ha afirmado en el once inicial desde diciembre. Aunque su estilo no tiene nada que ver con el de Bernardo Silva que, probablemente sería el jugador escogido, ya que lo han llamado, quizá habría que probar con él, al menos en los partidos previos. William Carvalho tiene más recorrido, pero habría que aprovechar el enorme momento que vive el centrocampista del Benfica en provecho del equipo.
Aquí se echa de menos a André Almeida, porque no es peor que Cédric o Cancelo, de hecho ha jugado mucho más, porque puede jugar en distintas posiciones y en el fútbol moderno es un elemento importantísimo para solventar cualquier situación en un partido y porque su rendimiento oscila entre el bien y el notable, que ya les gustaría a jugadores de mayor calidad.


Portería: No hay sorpresas. Eduardo, por experiencia en grandes competiciones, quizá podría ir un tercer portero tipo Marafona, pero el portero de Mirandela ha dejado imágenes para el recuerdo en fases finales y tiene clara su situación en la convocatoria.

Defensa: Con la excepción de la duda Cédric/Cancelo, pocas novedades hay. Suponemos que Vieirinha jugará por la derecha y que Eliseu parte con ventaja frente a Guerreiro. Sorprendería mucho que José Fonte fuese el acompañante de Pepe por galones de los otros, aunque por rendimiento parecería lo lógico. De inicio parece que Carvalho también tiene ventaja.

El centro del campo está plagado de buenos jugadores con poca experiencia internacional, a excepción de Moutinho, por lo que tendrán que dar ese paso adelante que se les exige conforme a lo demostrado hasta ahora, casos de William, Joao Mário, Danilo o Renato Sanches, y a Adrién Silva porque esta convocatoria es la prueba definitiva para situarlo al nivel que merece su calidad o condenarlo a esa frialdad anárquica que arrastra desde que irrumpió en el primer nivel. La diferencia la marcará André Gomes, que llega fresco al final de temporada por culpa de las lesiones y que, además, está claramente en el mercado. De hecho, al no contar con un nueve de partida, de su capacidad para descolgarse en ataque y manejarse en esa segunda oleada con Rafa Silva, dependerá buena parte del poderío ofensivo portugués para no depender únicamente de Crisitano Ronaldo.
Saber qué Portugal nos vamos a encontrar en Francia dependerá de cómo ordene la medular el técnico lisboeta. Si opta por jugar con tres o cuatro, si opta por Rafa en banda (ya nos gustaría) y no por João Mário, si juega con Adrién o con Moutinho. Incluso, podría optar por algo más defensivo y poner a Renato con uno de los dos jugadores más defensivos (William por delante de Danilo). veremos, aunque a los que les gusten las alegrías atacantes, les advertimos que no se lancen.


Delanteros. Ni lo más férreos detractores de Ederzito pueden hincar el diente a Fernando Santos por convocarlo teniendo en cuenta sus números y sus buenas actuaciones en el Lille, sobre todo porque no ha habido otro mejor. Así que por fin, parece que el seleccionador ha optado por algo que demandábamos desde hacía tiempo, dejarse de buscar nueves donde no lo hay y buscar otras opciones. Pese a todo, tampoco pensemos en falsos nueves, parece que la opción de Cristano en el centro del ataque es la más lógica, pero suponemos que el de Madeira está por donde le de la gana. Queda la opción Rafa/João Mário/André Gomes caído en banda, que no nos sorprendería nada; ahí se verá la propuesta de Fernando Santos.


Como siempre con Portugal, calidad técnica tienen, más o menos, según gustos, probablemente menos que Alemania o España, pero más que la mayoría de selecciones, el pico que les pueda faltar lo arreglan con entrega. Una de las grandes claves del equipo de las quinas es cómo va a llegar Cristiano Ronaldo al europeo, sobre todo, teniendo en cuenta los problemas que ha tenido en el final de liga. El rendimiento del jugador del Real Madrid no ha acabado de corresponderse a lo esperado porque suele llegar muy cascado a los finales de temporada después de jugarlo absolutamente todo y de la poca transparencia que suele haber alrededor de su estado físico. Si el madeirense está bien, es evidente que el rendimiento de su selección crecerá de manera exponencial y , sin duda, llegará lejos. Si está al nivel de las últimas grandes citas, tendrán que suceder más cosas para ver a Portugal en rondas decisivas.
De todos modos, esté Cristiano a su nivel o deje de estarlo, aquí siempre se ha defendido el mismo mantra: "Como rival para un cruce, nunca querría a Portugal".


Jugando a adivinos, este podría ser el equipo que escogería Fernando Santos (Y aquí van dos condicionales como catedrales)


Y aquí por lo que optaría un servidor. Pero que no va a jugar a no ser que haya que ir a tumba abierta, y ahí seguro que aparecen otros jugadores tipo Renato o Éder.



martes, 10 de mayo de 2016

Jonas Gonçalves y Rodrigo Moreno: Caminos cruzados ¿Direcciones correctas?



La(s) enorme(s) temporada(s) de Jonas Gonçalves en el Benfica y el más que discutido rendimiento de Rodrigo Moreno en el Valencia plantean algunas dudas acerca de quién ha salido ganando con este intercambio de jugadores(que en realidad nunca fue tal, cada uno fue fichado por separado y en negocios distintos) y, de paso, parece poner en cuestión cuáles son las diferencias reales que hay entre las ligas española y portuguesa.



Este último debate lo dejaremos para otro momento, aunque por si hay algunos que miran por encima del hombro lo que sucede más allá de la frontera, quizá debería tener en cuenta nombres como los de Diego Capel Nolito, Adrián López, Roberto Fernández, o actualmente Casillas o Grimaldo que todavía no ha acabado de encontrar su hueco. Pero regresemos, por el momento a Jonas, suplente y discutido en Valencia, aunque en la distancia sus actuaciones parecían, cuando menos, aseadas (ya le gustaría a Negredo repetir sus números, sin ir más lejos), y liderando el ataque del Benfica y luchando por la bota de oro, frente a un Rodrigo que ha sido una de las principales dianas de los aficionados ches antes sus errores, su indefinición en ataque o sus inapropiadas reacciones que han acabado costándole más de una, y de dos, expulsiones.

A Jonas lo avalan sus números, su influencia en el juego, su conexión con el equipo y la grada. Aún así, que no todo van a ser alabanzas, se le achaca que no ha aparecido en los partidos importantes, pero hasta ese detalle se lo achacan a ciertas estrellas en otros equipos. Qué trasformación ha sufrido Jonas para pasar de ser un suplente del montón en un aspirante a la bota de oro y convocado por Dunga después de un acalorado debate en Brasil.
En relación al jugador del Valencia, ¿dónde ha quedado el Rodrigo al que Jorge Jesus convirtió en uno de los puntales de su equipo? ¿Ese delantero capaz de jugar en cualquier posición del ataque al que el técnico de Amadora convirtió en un hombre área y por el que Peter Lim (antes de comprar el Valencia pagó más de treinta millones de euros)?


La solución más fácil y rápida es que el nivel exigido en Valencia es muy superior al que existe en el Benfica. La respuesta contraria la ofrece otro exbenfiquista como André Gomes, indiscutible en Mestalla, con un precio de salido muy alto, pero habitualmente criticado en su etapa con las aguias.
¿Entonces?
Momentos de fútbol. El Benfica, muy bueno; campeón las últimas temporadas, a un partido en esta. El Valencia ha sido la decepción mayúscula de esta temporada en la Liga y en algún momento viomás hacia detrás que hacia los puestos altos de la clasificación.
Madurez. Jonas es un jugador con cierta veteranía, con más recorrido a sus espaldas y que ha llegado a un que se siente importante. Rodrigo  tiene, todavía, mucho camino que hacer y, al contrario que Jonas, que incluso tuvo una incorporación al mundo del fútbol más tardía, ha subido muy rápido desde su etapa como juvenil en Vigo hasta equipos con una presión futbolística que muchos jugadores no llegarán a vivir nunca (Real Madrid, Benfica, Valencia), y siempre moviendo dinero de un sitio a otro.
Exigencia del club. Relacionado con el momento deportivo. No caeremos en si el Benfica es superior al Valencia o viceversa. Lo cierto es que mientras que Benfica tiene la obligación de ganar la liga siempre, el Valencia tiene fama de ser la plaza más inconformista de la liga.
Perfil del jugador. Jonas se ha movido siempre en un perfil bajo. El delantero hispanobrasileño ha protagonizado un traspaso muy alto y las exigencias, por tanto, le obligan a estar a ese nivel.



Como tengo claro que Jonas está en el equipo ideal para él, y por sus declaraciones parece claro que él lo sabe. Rodrigo tiene que encontrar su momento, el de su equipo y la confianza para recuperar sensaciones y sentirse importante y resolutivo. ¿Se han imaginado a Rodrigo como referencia en el actual Celta o en el Villarreal por decir dos equipos de la parte alta, con viento a favor en su trayectoria? La solución: paciencia.

viernes, 6 de mayo de 2016

Iker Casillas en Portugal Año I.



Distintas personas que saben que paso el rato husmeando por el fútbol portugués me han ido preguntando a lo largo de estos meses por Iker Casillas. Algunos porque están más o menos al día, otros porque han visto a su mujer en distintas revistas y alguno que otro, cuando algún error del portero de Móstoles se hace viral más que preguntarme se contesta a sí mismo: "¿Casillas mal, verdad?
Y la verdad es que parafraseando a Mihura, "ni a bien ni mal, sino todo lo contrario". ¿Ha cometido errores? Alguno. ¿Ha hecho buenas paradas? Alguna. ¿Se ha integrado bien? Eso parece, se le ve a gusto y, sobre todo, descansado de ese entorno que lo ha rodeado en los últimos año.
¿Entonces qué?
Poco que decir, la verdad. ¿Indiferente?.
Más allá del mayor o menor impacto mediático/publicitario de su fchaje, el rendimiento de Iker (es curioso que ha pasado de ser Casillas a ser Iker) está en la línea de su equipo: discreto.
Otra cosa es si ese rendimiento amortiza la inversión realizada en su fichaje, y eso es algo que deberían analizar en los despachos de la Invicta.
Tampoco se puede juzgar a Casillas del mismo modo que a Venturas (Belenenses) o André Moreira (União de Madeira), que no tienen el mismo trabajo que el portero de un equipo grande. Poca diferencia hay entre el rendimiento de los porteros del líder Benfica (Júlio Cesar y Ederson), de Rui Patricio y el de Iker, siendo objetivos, aunque si le pedimos a cualquier persona que siga el fútbol portugués un listado de los porteros más determinantes de los cuatro primeros clasificados, apostaría a que el portero de los dragões no superaría a cualquiera de los tres porteros que han ocupado la portería del Sporting Braga este año.
No se puede decir que sus actuaciones no hayan ganado partidos, porque no es cierto, pero tampoco ha sido un portero dominador, determinante en la trayectoria de un equipo que no le ha ayudado mucho en su primera temporada como dueño de la "baliza" de los dragões. Simplificando, diríamos que no ha hecho nada que Helton (sí, ese portero siempre minusvalorado a este lado de la frontera) hubiese repetido, sin mayor esfuerzo ni mediatismo, en mayor grado en temporadas anteriores.


Y ahora vayamos a terrenos cenagosos. El caso de Iker Casillas es prácticamente inédito en el fútbol. Pocas veces se ha visto que a un jugador icónico en los mejores momentos del fútbol de su país, por motivos de lo más variados -y no siempre futbolísticos- haya generado una controversia tal que parece que Portugal no quede lo suficientemente lejos para huir de esta confrontación.
El gallinero mediático (a favor o en contra) ha ha acabado por reventar a un jugador que está teniendo un final de carrera cuando menos inmerecido, lejos del que cualquiera con una décima parte de su recorrido futbolístico debería tener.
Más allá del evidente bajón de rendimiento de Iker, a mí me llama la atención cómo las dudas han hecho mella en su cabeza. Al igual que e debutante que desea no fallar, el campeón del mundo se consume si comete un  error, demuda el gesto si el balón ha entrado en la portería y no cesa de pedir disculpas si afortunadamente no ha ocurrido eso. No sé si disfruta o no de su profesión, como es lógico, pero sí que sabe que cada error lo aleja un poquito de este intento de demostrar (innecesariamente) que todavía tiene cabida en el primer nivel del fútbol europeo.
Oporto no era un mal destino, a priori, el FCPorto tiene el suficiente perfil bajo a nivel europeo para el día a día (ahí ha estado acertado), pero lo que no ha tenido en cuenta es la brutal presión a nivel interno que, para su desgracia, coincide con la peor temporada de los dragoes en la última década.
Mientras, las declaraciones del portero madrileño hacen suponer que concluirá su contrato de dos años en el club, los rumores de la escasamente fiable prensa española lo sitúan en diversas franquicias americanas (siempre con sueldos estratosféricos). Quedarse es afrontar un reto, pero también un riesgo, de  prolongar un situación que el jugador no necesita -ni merece- de demostrar que es un mito indiscutible del fútbol español.
Lo fácil es jubilar a Casillas en las playas de Florida, lo más cómodo para él también. Lo difícil es quedarse, competir por un puesto con un recuperado Helton o el portero que puedan fichar, colaborar en la elaboración del nuevo proyecto oportista, ganar, y sobre todo sentirse útil para poder irse con la cabeza muy alta. El problema es cuánto hay de revancha, de rabia, de ganas de demostrarle a sus detractores (esos que en pocos años se morirán por entrevistarlo y llamarlo a sus programas) que no está acabado.
Por su bien, porque deportivamente -que es lo que debe interesarnos a nosotros más allá de filias y fobias personales- que tome la decisión que su figura se merece.

Para muestra de lo que hemos dicho, lo bueno y lo malo. Por si hay algún despistado que no haya pasado por aquí, le diremos que en portugués "Frango" (pollo) es el equivalente a nuestras "cantadas".







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